sábado, 20 de junio de 2026

Cerrando temporada en dos capitales de España

 De la Augusta Emerita romana al Madrid de hoy, 42,195 metros divididos en dos Fines de semanas

1. Mérida - Cuando el calor y la historia pesan igual

Si hay una media que se ha ganado su sitio en el mapa nacional, esa es Mérida. Este año encima era Campeonato de España. Los mejores del país vinieron a buscar la medalla y el título. El circuito se viste de gala y el ambiente se nota desde el primer paso.A mí Mérida y yo tenemos historia. Llevo 10-12 veces corriendo aquí. Guardo con cariño el 2014: 3º de la general en 1:12, solo por detrás de Bruno Paixao y Juan Francisco Cano. Aquello fue otro yo. Esta vez volvía por segundo año seguido al horario de sábado por la tarde. Y sigo sin llevarme bien con él. Con los sábados trabajando y levantándome pronto, a esa hora mi biorritmo ya va en reserva. Sumas calor + circuito rompepiernas y tienes un cóctel que no perdona. Mérida no es llana: sube, baja, y es justo en las bajadas donde la rodilla me recuerda la distensión que venía arrastrando desde Barcelona.Venía de Amsterdam y de los calambres, pero ya entrenando con normalidad, sin volverme loco. Con el nivelazo que había este año, las expectativas se quedaron en el cajón. Objetivo único: disfrutar con José Peguero y saludar a toda la familia runner que siempre aparece por aquí.Salí a 4:00 clavado. Piernas cómodas, rodilla vigilada, cabeza tranquila. El miedo real era la parte técnica del circuito. Cada bajada era una negociación con el cuádriceps. Pero el público de Mérida te empuja. Calles llenas, gritos, gente conocida que se extrañaba de verme tan atrás. “¿Pero tú no eras el de 1:12?” Pues ya no, amigo. Hoy toca otro ritmo.Fui cuadrando hasta clavar el 4:00 de media. 1:24 al cruzar. Crono discreto, sí. Pero salí entero, sonriendo y con la sensación de haberle sacado jugo a la carrera sin que la rodilla se quejara. Mérida cumplió: dureza, ambiente y postales romanas para cerrar la tarde.

2. Madrid - La capital cierra la persiana

Tres semanas después, otra capital. Otra media. Otro Fin de semana con José Peguero de copiloto. Madrid ya es tradición en el calendario: dos días de ciudad, de tapeo, de buen ambiente y de una de las medias más bonitas de España. Llegaba igual, con entrenos discretos, pero con una diferencia clave: llevaba tiempo sin molestias. Rodilla, tobillo e isquios me estaban dejando apretar algún día. Eso te cambia la cabeza. En Mérida iba a sobrevivir; en Madrid me atreví a soñar con bajar de 4:00 sin obsesionarme.El recorrido de Madrid no regala nada. Hay que ser cauto al inicio, soltar piernas, y guardar para cuando la ciudad se pone guapa. Pasas por los sitios emblemáticos, dejas que el público te lleve, y cuando ves Paseo de Recoletos sabes que toca sufrir bonito. Desde ahí hasta Cibeles es donde se decide todo.Así lo hice. Tramo inicial contenido, mitad de carrera encontrándome, y último tirón fuerte buscando Cibeles. Las piernas respondieron. 1:22 al cruzar. Mejor que Mérida, mejor que las sensaciones de semanas atrás. Nada épico, pero suficiente para decir: “temporada cerrada con buenas vibraciones”.

Epílogo

Mérida me recordó de dónde vengo: cuestas, calor, historia y público que no falla. Madrid me dijo a dónde voy: piernas recuperadas, cabeza en su sitio y ganas de volver a construir.Entre las dos capitales me llevo 2:46 de maratón, cero dramas físicos graves y el bonus de dos viajes con José. Ahora toca lo que toca siempre después de cerrar: regenerar. Tobillo, rodilla, isquios, cabeza… todo a mantenimiento. Que los años pasan factura, pero si cuidas la máquina, la máquina te deja seguir jugando.Temporada 25/26 firmada. La 26/27 ya espera, con más fuerza si se puede.

Maratón de Amstelveen: Cuando el cuerpo pone la letra pequeña

 Llegué a Ámsterdam cojeando de la cabeza, no de las piernas. 

La distensión en la rodilla me venía persiguiendo desde la media de Barcelona. Iba mejor, sí, pero ahí seguía, dando la lata como ese compañero de piso que no avisa cuando se va. Los entrenos habían sido buenos de sensaciones, pero flacos de kilómetros e intensidad. Sabía que no era el plan ideal para 42k, pero Ámsterdam te llama y uno va. Me planté allí con José Peguero, Cristina y Sonia. Cuatro días de ciudad, canales y risas. Volamos desde Málaga y todo pintaba perfecto: turismo, fotos, calles que parecen postal... y el pequeño detalle de meter carga de hidratos en una ciudad famosa por todo menos por el arroz y la pasta. Lo improvisamos, se hizo lo que se pudo.

Día de carrera. Desayuno de manual, puntualidad de reloj suizo y a la salida. Ámstelveen respiraba maratón por cada esquina. Barrios volcados, gente en la calle, 2000 corredores más o menos. Plana, rápida, sin trampas. Sobre el papel, un circuito para volar.Sin expectativas locas por los entrenos, pero con el punto de honra del corredor, me puse un objetivo: rondar 2:55 - 3:00. Nada de locuras, pero tampoco paseo. Me metí desde el pistoletazo con un grupo que llevaba liebre para 2:55. Dos chicas, segunda y tercera, y yo de polizón. Rodaba a 4:05 - 4:10 con una comodidad casi insultante. Llano, entretenido, piernas frescas. Pasé la media en 1:27 y pico y pensé: "hoy salen cosas".Y entonces Ámsteelveen me recordó quién manda. No sé si fue la humedad, la hidratación que falló, o unos avituallamientos con personalidad bipolar: 3 seguidos y luego un desierto de 6-7 km sin gota de agua. Rectas eternas que mastican la moral y un tramo final solitario que se hace más largo que la lista de la compra. En el km 25 el cuerpo levantó la mano. "Basta". Sin dramas, sin lesión, solo un corte de mangas energético. Bajé el pistón a 4:15, 4:20, 4:30. Seguía corriendo, seguía avanzando, pero ya no era yo el que decidía el ritmo.La factura llegó en el 32-33: calambres por todas partes. Piernas, espalda, brazos, pecho... un karaoke de fibras rebeldes. Tocaba parar, estirar, respirar, soltar el músculo y volver. El plan A se fue al canal. El plan B era simple: llegar como fuera. Trotando, andando, arrastrándome si hacía falta. La meta ya no era un tiempo, era un punto en el mapa.Crucé en 3:12. Lejos de las 2:55 soñadas, cerca de la realidad entrenada. Marca discreta, sí. Pero honesta. Como digo siempre: los entrenamientos no engañan. El cuerpo no negocia. Te da lo que le diste.Y menos mal que la maratón no era el viaje entero. Los dos días que quedaron en Ámsterdam con José, Cristina y Sonia fueron el mejor avituallamiento: risas, ciudad, cero cronómetro. De esos que curan más que cualquier gel.Ámsterdam me dio lección y postales. Me quitó minutos y me dejó anécdotas. Volveré. Con la rodilla cerrada y el cuaderno de kilómetros lleno.

sábado, 21 de marzo de 2026

MEDI MARATON DE BARCELONA 2026

 Un año más...¡Qué experiencia increíble!


Llegué a Barcelona con mi hijo Hugo, mi compi José, Cele, y sus hijos Ezequiel y Alex, listo para disfrutar en la media maratón de la ciudad que me enamora. Un día antes, me instalé en la furgo en el aeropuerto de Sevilla, evitando el madrugón a mi hijo. Al llegar, un pelín tarde a Barcelona por un retraso en el vuelo, nos fuimos directos a comer a un restaurante de moda en Barcelona, donde lo pasamos genial. La comida fue impresionante, y las risas no faltaron. El ambiente era eléctrico, y no podía pedir más.


La tarde fue tranquila, recogiendo dorsales y cenando con mis compañeros de aventuras. Nos fuimos a dormir temprano, listos para el gran día.


Y llegó el domingo, día de la carrera. Llegaba con un problema en la rodilla que me tenía en la cuerda floja, me puse en la salida con mi compi José, listos para dar todo. La cosa no empezó bien, él se paró por un pinchazo en los cuádriceps en el kilómetro dos, pero yo seguí, cauto al principio, a un ritmo de 4:10-4:15. La ciudad me enamoró, y cada zancada fue un disfrute. Me sentía cómodo corriendo por las calles de Barcelona, disfrutando del paisaje y de la energía de la gente. Conforme pasaban los kilómetros, me sentía mejor, y a partir del 17, con la meta a la vista, apreté, a un ritmo de 3:40-3:45. ¡El final fue espectacular! Sagrada FAmilia a la vista, cerca del Arco del Triunfo, la meta me esperaba, y no podía estar más contento.


La PaRUNda que es una fiesta en el Poble Español fue el broche perfecto a una jornada fantástica. Nos reunimos los seis y nos lo pasamos genial, celebrando nuestros logros y disfrutando de la música y la comida y un montón de corredores internacionles.


Y el lunes, para culminar la fiesta, nos fuimos a un asador argentino donde nos pusimos hasta arriba de carne y risas. Fue un día redondo, con amigos, comida y diversión.


La vuelta a casa fue con un sabor agridulce, sabiendo que no estaba en mi mejor forma, pero con un resultado aceptable: 1h27min. ¡Nada mal! Barcelona, siempre te llevaré en el recuerdo. La ciudad, la carrera, recuerdos, la gente... es un cóctel que me deja sin aliento. Y yo, con mi sonrisa de oreja a oreja, sabiendo que volveré. La media maratón de Barcelona, la mejor del mundo 😊.

martes, 10 de febrero de 2026

Vuelve la crónica de carreras

 Después de casi cinco años sin escribir en mi blog, he decidido volver a coger el ritmo y contar mis aventuras en el mundo del running. En estos cinco años, he corrido muchísimas carreras, que puedes encontrar detalladas en el apartado de carreras año tras año. Aunque las lesiones musculares y óseas han sido una constante compañera, siempre he intentado salir adelante y seguir corriendo.


En mi caso, siempre he participado en carreras populares, maratones y medias maratones, y este año no iba a ser una excepción. Así que, con la llegada del 2026, he decidido empezar a escribir de nuevo sobre mis experiencias en el mundo del running.


La primera carrera del año ha sido la 40ª edición del Cross del Baluarte en Badajoz. Con 50 años, sabía que tenía que estar contento con un buen resultado, especialmente después de unos entrenamientos regulares después de las Navidades. La salida fue trepidante, con un ritmo de 3:20 por kilómetro, algo que no había conseguido en mucho tiempo. Me mantuve en ese ritmo hasta casi el kilómetro 3, donde tuve que bajar el ritmo en el repecho de la cuesta de Ronda del Pilar.


Al ser dos vueltas, pude controlar a los corredores de mi categoría (M50) y, aunque sabía que era complicado quedar en primera posición, mantuve un ritmo alto en la segunda vuelta. En el kilómetro 4 y 5, rondaba los 3:25 por kilómetro, y siendo consciente de que el corredor que venía detrás estaba a una distancia considerable, me relajé en la parte final.


Finalmente, crucé la meta con un tiempo de 24:24, lo que supone un ritmo de 3:27 por kilómetro. Estoy muy contento con el resultado, especialmente porque he quedado primero en mi categoría. Ha sido un gran comienzo de año y espero seguir así en las próximas carreras.


¡Vamos a ver qué nos depara el resto del año!

sábado, 13 de noviembre de 2021

MARATÓ BARCELONA, NI MAS NI MENOS

 

Fue en diciembre de 2019, cuando corrí por última vez una maratón con dorsal, es decir hace aproximadamente 22 meses. Por aquel entonces fue en Valencia donde me enfrenté a la distancia mítica de los 42 km y con un sabor agridulce con el resultado por aquello de que a pesar de mi buen estado de forma, no pude cosechar el resultado que esperaba por las molestias que arrastré desde el kilómetro 1.

En todo este tiempo de pandemia, fue hace un año exactamente cuando me atreví a retar a la distancia. Fue aquí en mi pueblo, solo y dando vueltas en la dehesilla de San Isidro con un buen resultado final 2H54min.

Como conté en la última entrada, fue en agosto de este año cuando me puse de nuevo un dorsal para competir, y fue en la media maratón de Huelva. Seguidamente hice un par de 10 k, en Valdebótoa y en Badajoz, en el mes de septiembre, y con resultados similares bajando algo de 35 minutos. Pero la carrera de Badajoz, fue un punto de inflexión en la preparación hacia la maratón, ya que unas molestias en la rodilla me tuvieron dos semanas en el dique seco. Llevaba entrenando bien dos meses, pero sin una maratón definida para correr aún por esas fechas, debido a la suspensión de la maratón de Frankfurt, a la que estaba inscrito para final de Octubre y con ese problemilla, ponía más en duda mi participación en cualquier maratón. Y fue casi a finales de octubre, cuando con tres semanas posterior al parón de entrenamientos, me apunté a la Maratón de Barcelona. Venía con dos meses bastante buenos de entrenamientos antes del parón y luego a pesar de perder un poco de forma, encadene 3 semanas consecutivas bastante buenas. Eso sí, a diferencia de otras preparaciones aquí apenas hice series, si algunas tiradas de 30 pero siempre entrenando ritmo muy aeróbico.  A pesar de ello a Barcelona me presentaba con mucho optimismo para obtener una marca decente y tenía claro que estaba echada la raya en el 2:40 si todo iba bien.

Los días previos a la maratón en Barcelona, como siempre son espectaculares cada vez que visito la ciudad. Uno de los momentos mágicos de estos días, fue correr con Hugo los últimos 400 m de la maratón olímpica de Barcelona´92 con entrada por el túnel maratón del estadio Olímpico y correr junto por la pista de atletismo  junto a la carrera breakfastrun  que organizaba marató Barcelona el día previo a la carrera.



En Barcelona es fácil tener a la mano todo lo que necesitas para la hidratación previa los 2 días anteriores y con una buena carga de hidratos me iba bastante temprano el sábado a la cama para poder afrontar el domingo los 42 km.

No tuve que madrugar mucho más que no habitual en mí diariamente, siendo así poco antes de las 6:00 me estaba tomando el desayuno en la habitación del hotel para partir a las 6:30 hacia la salida. Llegué poco antes de las 7 y el día pintaba un poco regular por el viento y el frío que hacía a esa hora. Con las medidas oportunas por el covid en el guardarropa solo se podía entrar a depositar la bolsa, sin estar ni un solo segundo más dentro del pabellón, por lo que la gente esperaba un poco a última hora. Yo a pesar de ello, poco antes de las 8 ya me había entrado en el cajón de salida, aparentemente sin nervios y muy tranquilo, la táctica era fácil clara y escueta, a 19 minutos cada 5 km ritmo constante y tranquilo y los últimos kilómetros aguantar como pudiera.

Se acerca el momento de la salida y después de 2 participaciones ya la Maratón de Barcelona siempre es emocionante escuchar “el Barcelona” de Freddie Mercury Montserrat Caballé, este año más si cabe, ya que fue interpretado por dos artistas a viva voz en la misma salida. La primera parte de la carrera es muy favorable y en la que me acomodo al ritmo estipulado sin sobrepasarme nada. En ningún momento fui viendo el ritmo de carrera tan solo el paso por cada ciertos kilómetros para no agobiarme por si iba rápido o lento, solo quería ir cómodo toda la carrera. El primer paso de 5 km lo clavo en 19 exacto y con la sensación de ir muy muy cómodo, cosa que debe ser así para sufrir lo menos posible en los kilómetros finales. Hasta ahí ya nos había pegado bastante el aire de cara y aunque es favorable todos esos kilómetros iba en mi pensamiento que podíamos pagarlo al final son kms por calles aún cercana a la salida, y con muchísimo público que incansable te animan. 


El paso por el 10k lo hago en 37:30, gracias al empuje de tantísimo público, lo que indica de que he corrido demasiado rápido este parcial, pero aún así voy demasiado cómodo. Seguimos disfrutando de las grandes avenidas de Barcelona y del paso por la Sagrada Familia y siendo así el aire nos sigue pegando de lo lindo al ser espacios muy abiertos. 

El kilómetro 15 lo vuelvo a clavar en 19 igualmente sigo muy cómodo. A partir de ahí nos espera la avenida del Meridiano, un tramo de ida y vuelta que bajo mi punto de vista es lo peor de la Maratón de Barcelona. Y ahí en la ida sí que nos pegó el aire todo lo que quiso y un poquito más. Íbamos un grupo de unos 6 corredores que nos habíamos juntado poco antes del 10 y aunque nos si vamos alternando para tirar del grupo, el aire nos pegaba por todos lados. En la vuelta con el aire a favor y un poco favorable, todos deciden apretar el ritmo menos yo, que decido seguir a mi ritmo y cómodo y vuelvo a clavar otro 19 minutos en el cuarto 5k. El paso por la media lo hago 1h19min22seg, mas o menos dentro de lo esperado y con ello abandonamos la avenida al Meridiano y nos metemos en parte del mismo recorrido de la media Maratón de Barcelona, hasta llegar a la diagonal que también es un ida y vuelta por una gran avenida. Poco antes habíamos pasado el 25k, y en ese también me pase un poco de rosca haciéndolo en 18:30. Treinta segundos en un parcial de 5 km indica que he bajado 6 segundos cada kilómetro, es decir de en vez de 3:48, hacerlos a una media de 3:42, algo que me daba miedo para encarar la parte final y es ahí en la bajada de la diagonal cuándo empieza sentir mucha carga en los cuádriceps pero de respiración voy bastante bien. Desde el km 25 empiezo a calcular el tiempo que llevo que era una hora casi treinta y cuatro y lo que me falta para rondar el 2H40min, es decir tenía una hora 6 para hacer 17 km por lo que hay poco margen. En la bajada de la diagonal antes de girar a la derecha, se sitúa el kilómetro 30 y volvemos a clavar los 19 minutos, el muro ni lo veo literalmente, ya que tenían simulado un muro y lo vi luego en fotos. Voy muy bien pero no quiero arriesgar lo más mínimo y seguir siendo cauto. Pero es al salir la ronda litoral cuándo empieza a sentir un poco de bajón y decido aminorar el ritmo y seguir siendo cauto sin forzar. Hago algunos kilómetros rondando el tres cincuenta y algo, y aunque viene la parte final de la media maratón que es espectacular, pasando por la avenida Marina y posteriormente pasar corriendo debajo del Arco del Triunfo, momento sublimede la maratón. 


En el kilómetro 35 he bajado el ritmo y lo paso en 19:20 es decir una media de 3:52 esos 5 km. Sigo calculando y tengo 28 minutos para hacer los siguientes siete y estaré rondando los 2H40min. Empieza la zona con más público ya que pasamos por la plaza de Cataluña y Colón con un trazado favorable, pero las piernas empiezan a pesar y me cuesta sacar los kilómetros por debajo de 4. Ahí ya no voy cómodo, pero sí que veo que tengo un poco de margen de mejora aún y de poder apretar, pero sigo quién siendo cauto y prefiero acabar con buenas sensaciones y no arriesgar ya que llevaba miedo de poder “petar” por cualquier calambre. 


En el kilómetro 40 hago una media de 4 minutos el km es decir hago 20 minutos esos cinco aproximadamente, pero la meta está ahí ya. Es ahí cuando empiezo a apretar y echar todo lo que tengo y a pesar de no sacar una media muy buena en los últimos 2 km consigo clavar el reloj en 2h40min42seg, algo por lo que me doy satisfecho y acabo contento. La entrada en meta como siempre por la avenida María Cristina es espectacular con el fondo de Montjuic…Brutal. 


Completo así me tercera Maratón de Barcelona, consiguiendo la mejor marca de las tres participaciones, y con una diferencia de 10 años con la anterior. El tramo hasta llegar a que me dieran la medalla, y creo que como mucho de todos nosotros cuando acabemos una maratón este año o el venidero, fue de muchos recuerdos… recordaba todo el mal que lo hemos pasado estos meses que llevamos de pandemia, pensaba en los seres queridos que se fueron, me emocionaba al pensar los suertudos que somos por seguir aquí y haciendo lo que nos gusta y sobre todo acabando satisfechos. Esta vez no me esperaba nadie en la meta, pero no me importaba,  estaba feliz contento y orgulloso de como había gestionado mi carrera gracias a tanta experiencia con casi 30 participaciones en la distancia y 15 años corriendo ya la distacia. Muscularmente acabé bastante mal pero eso ya no importa ahora es cuestión de tiempo y empezar a pensar en la siguiente.

miércoles, 27 de octubre de 2021

VIII Media Maratón de Huelva

 Dos años después me decido a escribir una crónica aunque es con 3 meses de retraso de la primera carra después de todo el rollo este que hemos tenido. Mi primera participación 17 meses después, fue en la media maratón de Huelva el día 1 de agosto de 2021 la que incluimos en mi reto, que desde febrero de 2020 lo tenemos aparcado, y el cual espero poder sumar muchas pronto.


Todos estos 17 meses no dejé de entrenar, incluso me prepare competiciones propias, viajé por muchas ciudades y corrí medias maratones que me planificaba e incluso hasta corrí una maratón corrí por zonas habituales de mis entrenamientos un sábado antes de trabajar en 2H54min.


En Huelva me presentaba con un estado de forma bueno para ser 1 de agosto ( o eso pensaba yo), aunque era una incógnita como me podría encontrar a la hora de competir después de tanto tiempo.


La salida la hice demasiado rápido de ello me di cuenta un poco más adelante. Llevaba un correr fácil cómodo pero no iba confiado. HAbia una zona que picaba un par de kms para arriba, y ya en la primera vuelta me costó mantener el ritmo. El paso de los 10 KM los hago algo por debajo de 36, un poco antes de acabar la primera vuelta. En la segunda, su primera parte seguía bastante cómodo ya que era un poco favorables e incluso pensando que tenía un poco de margen de mejora, pero fue a raíz del kilómetro 14/15 cuándo tuve bajónazo físico y tuve que aminorar bastante el ritmo de los kilómetros, coincidiendo con la parte de subida. La última parte, a pesar de ser favorable, no pude aumetar el rtimo, ya  no tenía mucho más y entré un poco penando un meta, con un tiempo final de 1:15:52. 


El tiempo y la clasoificación eran lo de menos, lo importante era volver a colocarme en dorsal y hacer lo que realmente me gusta cada domingo.

lunes, 27 de enero de 2020

Media Maratón de Sevilla

Hacía 3 años que no participaba en la media Maratón de Sevilla y este año vi la oportunidad ya que me motivaba por varios aspectos, El primero por seguir completando "Mi Reto" y segundo porque tengo intención este año de completar la liga plátano de Canarias, un nuevo aliciente para entusiasmarme e ilusionarme más aún si cabe en esto del correr.

Después de recuperar de la Maratón de Valencia y estando sin correr unas 3 semanas, fue a finales de diciembre cuando empezamos a retomar la actividad muy poco a poco. Alguna técnica de carrera y empezamos a tomar contacto con la velocidad para intentar tener lo antes posible un poco el estado de forma. Cuatro semanas previas a la Media Maratón de Sevilla nos daban cierta confianza para afrontar la segunda carrera de "Mi Reto" y la primera de la liga de Canarias, y siendo así, no sufrir demasiado y conseguir un tiempo aceptablemente bueno.

Viajaba con la familia el sábado por la tarde para poder disfrutar de Sevilla. El paso por la feria del corredor fue más lago de lo habitual, ya que no había mucha gente y Hugo se lo estaba pasado "pipa". Por la tarde disfrutamos de un paseito por el centro y con sorpresa de una procesión con la que Hugo Flipó

Tras una noche fría, la mañana se presentaba  con seis grados y con mucha niebla, pero con buenas sensaciones para correr por el asfalto de Sevilla. La salida un poco caótica con un acceso regular hacia el cajón donde me tenía que situar, saliendo casi del lateral detrás de la valla. Pero tampoco me importaba demasiado ya habría tiempo de correr. Decido correr con las Asics DS Trainer 24, y estrenamos la nueva equipación del Club Atletismo Santa Marta de la Marca Mizuno.

Se da la salida y se sale a un ritmo vertiginoso, paso los primeros kilómetros en torno a 3:25 algo para lo que pienso, que no estoy preparado. Aún así sigo marcando algunos kilómetros por debajo de 3:30,  pero me planteo ese ritmo como el ritmo de carrera.

KM19,5
No llevo un correr suelto ni fácil, salen los kilómetros porque sí, pero no me encuentro ligero como en otras ocasiones a estso ritmos. Al paso del kilómetro 10 me tomo el primer gel Overstim´s  y lo hago algunos segundos por debajo de 35 lo que me da todavía un poco de margen para seguir corriendo a un tiempo final de una 1h 15 min, aproximadamente que era mi objetivo. Volvemos a pasar por el paseo de las Delicias y el público con su aliento ayuda a aumentar el ritmo, cosa que intentoo que controlar para no apretar y acusarlo más adelante. Empiezan a pasar grupos voluminosos de corredores que marchan a un ritmo constante, no hago ni el intento de seguirlos, ya que prefiero acabar entero y seguir a mi ritmo que ya ha bajado a un poco y voy algo por encima de 3:30min/km. Como en otras muchas carreras, empiezo a calcular mis tiempos de pasos por los kms  para andar en meta en el tiempo previsto.
KM20
Empiezo a sentirme un poco más cómodo cuándo entramos en el centro de Sevilla, también es cierto que he bajado el ritmo, pero con su público, su aliento y su animación y sobre todo por saber que estamos acercándonos ya al final, lo llevo genial. En el Km 19 tengo animación especial de mi familia, el cual me hace apretar los dientes un poco más y encarar la parte final del último kilómetro y medio con más fuerza, ya que se me había ido un poco el tiempo para rondar el 1h15. Al final un crono clavado 1h15min00seg. Sensaciones buenas y con algún margen de mejora, pero no mucho. Prefiero seguir disfrutando de las carreras y no sufrir tanto y mucho menos pensar el poder lesionarme.
KM 21


La próxima cita Barcelona que repetimos media de 2019 pero seguiremos paso a paso este año con la liga plátano de Canarias y alguna que otra más para mi reto.

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Crónica Maratón de Valencia

Una maratón se comienza a preparar, dicen los entendidos, unos 3 meses antes, pero esta de Valencia, la he empezado a preparar con mucha más antelación. Una vez acabada la maratón de Estocolmo y con su descanso correspondiente, me metí en la dinámica de entrenar dos meses y medio, casi tres, sin presión, sin series y solo cogiendo fondo y una fortaleza en las piernas para que aguantaran el entrenamiento que una maratón requiere. Tan solo con eso, los ritmos iban saliendo y metiendo  alguna tiradita larga que otra de más de 20 km. A falta de varios meses para la maratón la cosa pintaba bien.

No fue esta preparación una  con muchas competiciones,  ya que he intentado seleccionar mucho dónde y cómo asistir. La primera carrera que asistí fue a primero de agosto a Villar del Rey. En Septiembre corrí en La Torre y ya metido en preparación especifica, hice en octubre la media maratón de Badajoz Elvas  y para acabar en noviembre con los 10 km del cáncer de Badajoz y Elvas Badajoz. Pocas competiciones para lo que yo acostumbro, pero queríamos preparar bien Valencia. Pasado Valdigüelo me había puesto manos a la obra,  eran diez semanas de entrenamiento específica las que tenía por delante para prepararlo. Todo el entrenamiento lo he hecho junto a Víctor Parra, ayudándonos mutuamente con los madrugones, los kilómetros, y las épocas flacas que tirábamos uno de otro. Juntos hemos entrenado a unos ritmos buenos, sacando de nosotros lo que nos proponíamos semana a semana. A falta de dos semanas  de Valencia, teníamos el test en la media maratón Elvas Badajoz en las que sacamos un buen registro de 1 13,36, contento y ya sólo quedaban dos semanas para recuperar este esfuerzo y afrontar los 42 km.

La aventura de Valencia comenzó el viernes al mediodía  unos 700 kms de risas compartidas con Victor y tres Valdigrejas con lo que se hizo el viaje muy ameno y llevadero y siempre en contacto con otro coche de cuatro compañeros más que viajábamos juntos. Ya el sábado pasamos por Valencia visitando la feria del corredor y la ciudad. La risas y el buen rollo fue la tónica general del grupo durante todo el día y después de dar un paseo por la Malvarrosa, nos íbamos a acostar para el domingo levantarnos temprano para la gran cita.

En esta ocasión me había cuidado mucho más en todo que en otras ocasiones, alimentación con una perdida de peso idónea, entrenamientos disciplinados,  descanso...
Y la gran cita daba comienzo a las 8:30 de la mañana. Víctor Parra, Alberto Gazapo y yo comenzábamos a retar a Filípides juntos, cuando un poco antes del kilómetro 1 una inesperada tensión en el glúteo derecho me empieza a impedir dar zancadas con normalidad. Los fantasmas de Badajoz vuelven a mi cabeza, me los quiero quitar del medio pero es algo real lo que me obliga a pararme pasado el kilómetro 2. En ese momento me había tirado en el suelo, estirando, viendo cómo pasaba todo el mundo y con el hotel a menos de 100 metros... me pasan por mi cabeza mil cosas pero después de unos 30 o 40 segundos de estiramientos vuelvo a arrancar y comienzo mi particular carrera de nuevo. Adapto un ritmo improvisado un poco alto para dar alcance a Víctor y Alberto y me pongo a su altura poco antes del kilómetro 4. La molestia persiste, es menor, pero ahí está. No quiero pensar pero me noto como cojeo y la zancada no es un regular. No entendía a que venia ese bloqueo en esa zona, cuando nunca he tenido la más mínima molestia. Pasamos el kilómetro 4 en el tiempo estipulado y llegando al km 5 la molestia se acentúa hasta tal punto que me queda bloqueada la pierna y me tengo que volver a parar. En ese punto ya mi enfado era monumental, lanzó la botella de hipotónico sin haberla tomado, me vuelvo a tirar al suelo pero la molestia o la tensión ahí sigue instalada no me deja ni andar con regularidad y decido irme para atrás y esperar a mi grupo de Badajoz para acabarla con ellos. Se me empiezan a saltar las lágrimas... Tantos cuidados, tantos entrenos.. para esto, otra vez la misma canción que en Badajoz. El público me ofrece su ayuda me vuelvo a lanzar al suelo vuelvo a "requetestirar" y lo vuelvo a intentar de nuevo perdiendo en torno a 2 minutos. Empiezo poco a poco y parecía que tenía otra pinta el glúteo  o el piramidal o lo que quiera que fuera que sea, y pronto me pongo al ritmo de carrera planificado. A la altura del kilómetro 7 veo a Víctor en el vaivén de la calle de ese trayecto. Calculo que me llevan algo más de minuto y medio.
Empiezo a correr normal adelantando a muchos corredores ya que adapto un ritmo de 3:37/3:40. Ese ritmo no era el planificado pero sé que estaba para correr a esos ritmos. La molestia sigue ahí pero a diferencia que al principio la zancada es regular y me deja correr. Los kilómetros siguen pasando con mi única obsesión de enganchar con ellos dos para poder acabar la carrera juntos y así ayudarnos unos a otros. El recorrido sigue siendo espectacular para correr, con mucho público, buen ambiente, muy buen clima, pero el miedo a no acabar la me recorre por todo el cuerpo en cada zancada que doy y ese "perro agarrado" sigue ahí instalado, con el temor de que fuera a más. Los parciales estaban planificados a 15 min los 4km, realizo tres parciales en poco más de 14 30, pero aún así no les doy alcance. Llegado a la media maratón la paso en 1:19:43, lo que me hace pensar de que va a ser muy difícil darles alcance y decido ponerme en el modo 3:45min/km que era lo planificado. Sigo pasando km adelantando gente con un ritmo de crucero en el que cada vez me siento más cómodo y por momentos la molestia desaparece. Llegados al kilómetro 25 , una vez dejamos atrás la Ciudad de las ciencias y las artes, la molestia se vuelve acentuar un poco más, pero ni mucho menos como al principio. Desde ahí hasta meta paré alguna vez en los pivotes de las acera para presionar el glúteo y aliviar un poco. Sigo corriendo con tranquilidad y mucha calma y siempre calculando el ritmo medio del kilómetro para acercarme a las 2 horas 40 min. En el kilómetro 32 llevaba más de 2 horas 2 minutos, lo que me hacía pensar que en los siguientes 10 km 195 mtrs  los tendría que hacer algo menos de 38min para poder bajar de las 2 horas 40 minutos siendo un ritmo medio te 3:40 cosa que no veía factible en la parte final de la carrera. Siendo así decido seguir con calma y plantearme otro objetivo para no desanimarme y tirar una marca medianamente decente que aún podía conseguir. Llevo años intentando bajar en Maratón, como ya he comentado en otras publicaciones, la marca de 2 horas y mis años, es decir el pasado mes de octubre cumplía 44 por lo que me conformaría en este año de bajar de 2 horas 44. Empecé a calcular y adaptar la velocidad para conseguir esa marca. La parte final de la carrera es muy agradable y llevaba un correr fácil,con fatiga evidente de haber forzado un poco más después de el estiramiento del km5. Empiezo a hacer kilómetros a 3:50/3:55 y la última parte de la maratón ronda los 4min/km.
Los últimos 2 km fueron espectaculares de público y la parte final muy emocionante. Me había visto fuera de la maratón, sin poder acabarla, con una preparación sin sentido, con un tiempo dedicado en el que no iba a ver resultados, pero ya si, ya me veía finalizándola que era lo importante, el tiempo ya hace muchos años que es lo que menos me importa, pero si me importa acabar. Y ahí estaba yo, en la entrada impresionante de la Ciudad de las ciencias y las artes de Valencia con los brazos levantados acabando mi 29 maratón, con un tiempo final de 2 horas 42 minutos 23 segundos, que aunque con un sabor agridulce siempre hay que estar contento por derrotar a Filípides, y más como se puso el asunto al principio.

El resto del día, al igual que los días previos, con mis compañeros de Badajoz y Víctor habían sido espectaculares, muchas risas, mucha distracción, nada de hablar de carrera, merece la pena viajar así. Y no podía ser de otra manera, que al acabar una maratón en Valencia nos metiéramos entre pecho y espalda una paella impresionante, que volveré a repetir si vuelvo por la zona. A partir de ahí nos tocaban siete-ocho horas de viaje en las que volvíamos todos contentos ya que todos habíamos cumplido nuestros objetivos en los 42 km, de nuevo muchas risas y mucho spotyfy.

Ahora toca reciclar descansar y empezar con el nuevo proyecto, que en cinco meses nos espera  Praga, aunque lo mismo antes surge algo más...


martes, 4 de junio de 2019

Crónica de la ASICS Maratón de Estocolmo

Una vez pasada la maratón de Badajoz, y con cuatro semanas de parón obligado por la rotura fibrilar, tocaba empezar a preparar desde cero la Asics Maratón de Estocolmo. El estado de forma lo había perdido completamente y después de esas 4 semanas, más en los 10 días previos a la maratón que también estuve sin entrenar, empecé como aquel que dice caminando y corriendo media hora con muchas molestias aún en los isquiotibiales de la pierna izquierda.

La progresión de los entrenamientos era demasiado ascendente, cosa que debía de ser así si quería llegar medianamente bien y con garantías de completar la Asics Maratón de Estocolmo. A primeros de mayo y, a 4 semanas vista para la maratón, estaba inscrito a la media maratón de Puebla de la Calzada, en la cual a partir del kilómetro 16, la tuve que hacer a un ritmo casi andando porque me dio otro pinchazo en la misma pierna. Esta vez no fue rotura pero si quedó otra vez bastante dañado el músculo y casi que tuve que parar y empezar de nuevo. A las 2 semanas, en el cross de la batalla de La Albuera,  no fue pinchazo pero sí una molestia continua en el músculo del plexo nervioso que no me dejaba correr  con normalidad; igualmente hice una carrera mediocre sin forzar más de la cuenta y desde ahí, eran dos las semanas que quedaban para la Maratón  y con muy poco margen de poder entrenar medianamente para el objetivo que no era otro que la de acabar la maratón.

Fueron apenas 300 km los que realicé en estas seis semanas de entrenamiento. Algo muy "ridículo" partiendo de lo que se necesita para la preparación de una maratón, y con  el hándicap de que la pierna no estaba al 100%. Los problemas de la espalda de la L5-S1 se reflejan en la pierna y la tensión era continua y no me dejaba correr bien.

La Asics maratón de Estocolmo se celebraba el día 1 de junio, sábado al mediodía. Ni me la había preparado físicamente, ni mentalmente, ni "alimenticiamente"; era un desastre total, pero aún así tenía confianza de acabarla. Apenas me hidraté el día previo,  apenas comí como me gusta los días anteriores, apenas me cuidé como me gusta, pero tenía confianza en acabarla  cuya única manera era ir a un ritmo muy por debajo de mis posibilidades, un ritmo que fuera cómodo, pero sin alargar demasiado el tiempo final para no darle un excesivo desgaste al músculo y poder tener problemas musculares.


 Desde el jueves que cogí el dorsal, me empezó a parecer una maratón espectacular, tanto por ambiente, como participantes, como por organización,  como por todo... Esta era mi décima participación en una Maratón Internacional y a pesar de no ir preparado como quisiera, estaba súper ilusionado y con muchas ganas de comenzar la carrera. Los 2 días previos a la carrera, visité la ciudad, y superó mis expectativas depositadas en lo espectacular que era Estocolmo. Me encantó y  mi ilusión creció por participar y recorrer esas avenidas anchas e interminables, mirar esos edificios preciosos dando zancadas y poder disfrutar haciendo una de las cosas que más me gustan por lugares emblemáticos. 

Ya el sábado, me levantado bastante temprano y me daba un paseo por la antigua ciudad, Gamla Stam antes de acercarme a la zona de la carrera. El ambiente previo era espectacular y con una organización perfecta, hacía presagiar una buena carrera. En la salida estaba situado en el cajón B, el segundo detrás de la élite. En este cajón se situaba el globo de las 3 horas y pensé que era buena referencia para ir a un ritmo cómodo y no demorarme mucho en el tiempo en la carrera. Los 10 minutos previos a la carrera fueron espectaculares música en directo, fuegos artificiales ,música motivadora, mucha animación...todo esto hizo que me emocionara y se me saltan las lágrimas ya que pensaba que estaba allí de nuevo,  solo,  situado en la salida de una maratón nuevamente después de todos los obstáculos que he tenido que superar, pero allí estaba dispuesto a disfrutarlo al máximo cada kilómetro.

Se da la salida y voy mirando el suelo como el que va buscando dinero, para no pegar ningún traspié como en Badajoz y echar a  perder la carrera.  Voy despacio y me empiezan a adelantar muchísimos corredores, pero no me importa, hago los primeros kilómetros bastante cómodos en torno a 4:15 4:20 la media. Ya en los primeros 5 km(puesto 475) se cumplieron las expectativas de que iba a ser una carrera espectacular, especial y muy emocionante. Una vez más corría con mi camiseta JOMA de España, ya que me aumenta mucho la adrenalina esos ánimos que te dan los españoles que visitan ese país y los extranjeros, que al identificarte con un país alegre y divertido, también te animan más con el típico "Viva Espana". Es algo que recomiendo a todo español que haga una carrera internacional.


A partir del kilómetro 5 empiezo a coger un ritmo aproximadamente de 4 minutos el kilómetro empiezo a adelantar corredores sigo muy cómodo, pero el ritmo aumenta sin darme cuenta y me tengo que controlar muchísimas veces para no ponerme a correr a 3:40/3:45 ya que creo que no aguantaría ese ritmo toda la carrera. Empezamos a pasar por lugares emblemáticos, zonas con mucha animación de  público enfurecido animando sin parar... Me lo estoy pasando pipa corriendo por una ciudad que me ha impresionado. Llegado al kilómetro 10 (puesto 323) lo paso un poco más de 41 minutos y voy muy cómodo y nada de molestias, algo que me parecía sorprendente.


Mi ritmo sigue constante, en torno a 4 minutos el kilómetro y sigo adelantando montones de corredores ( km 15 puesto 287) que me van dando ese aliciente de ir superándolos poquito a poco. La media maratón (puesto 246) la hacemos en la isla de Djurgárden al lado de Skansen, parque y museo al aire libre que habíamos visitado el día antes que me encantó, 1H26MIN es el registro. A partir de ahí volvemos a adentrarnos en el corazón de la ciudad,zona que me ha enamorado por sus vistas, por sus edificios, por sus acogedores y entrañables rincones que tiene esta preciosa ciudad. A partir de ahí nos desplazamos a la isla de Sodermalm donde recorremos unos 10 km desde el km 25 al 35 y  nos meten algunas cuestecillas en las que el ritmo baja considerablemente y hago parciales un poco más lento, en torno a 4:30  y en las que incluso algunos corredores se ponían a andarlas (desnivel positivo final +380mtrs). Después de cruzar un puente sobre el km 35(puesto 193), sigo a un ritmo constante y ni me lo creo.
En la parte final,  de nuevo volvemos al corazón de la ciudad, que a pesar de ser el tercer paso por esta zona, se hacía muy ameno y divertido por la animación de la organización allí dispuesta y por la masiva presencia de público que con su ánimo y su aliento era más llevadero en esta parte final, todo para llegar al estadio olímpico. La parte final fue emocionante ya me veía acabando la maratón y estaba muy contento por poder lograrla, aunque los 3-4 kms finales salió a relucir la falta de entrenamientos y me costaron bastante. Ya dentro del estadio y en la contra recta de meta, saltan las alarmas justo pasar el kilómetro 42 tengo un calambre en los isquiotibiales que me hacen parar y tener que estirar para poder seguir, pero la sonrisa ya no me lo quitaba nadie, por que aunque fuera a pata coja sabía que ya lo iba a acabar. Apreté la parte alta del muslo con el dedo y pude correr hasta que lo solté para entrar como en los brazos en alto como se merece una maratón de esta envergadura.
  
Un registro de 2H55MIN46SEG(puesto 195) algo que hubiera firmado hasta el día antes en la prueba por inseguridad y la poca confianza que tenía del aguante muscular.

Con esto acabo la temporada. Ahora toca recuperar regenerar descansar.... ilusionarnos si aún cabe más con Valencia, una nueva maratón nos espera vamos a por ella.


miércoles, 27 de marzo de 2019

No pongas para mí arroz, desde que es en marzo la maratón de Badajoz

He tardado varios días en querer escribir, y con ello volver a recordar la maratón del pasado domingo, pero fue un momento duro deportivamente hablando, ya que aunque no nos va la vida en esto y hay millones de cosas más importantes en ella por las que preocuparse, pero todos los que corréis y me leéis sabéis que es un jarro de agua fría lo ocurrido.

En el año 2012, se cambió de fecha la maratón de Badajoz de enero a marzo. Después de llevar 5 consecutivas desde 2007 a 2011, ese año un pinchazo en los isquiotibiales me quedaba fuera de ella a falta pocos días de la única maratón de Extremadura. No era el primer problema que tenía en esa zona muscular , ya que en 2008 también los tuve justo también en marzo. Me dio rabia, mucha rabia, no poder participar ese año, que deportivamente fue mi mejor año y cuando mejor he estado de forma con tiempos de 1:10 en media y 2:31 en maratón.

El año siguiente,2013, algo parecido, ya que llegando al km 19 en la media de Mérida, un pinchazo parecido en la misma zona. Ese año aunque me la tuve que tomar un poco más tranquilo, mermó la marca que esperaba y con varias paradas en el recorrido.

En 2014 me retiraba en el km32. La cabeza me jugó mala pasada y sin problemas aparentemente decidí no acabar .

En 2015 una periostitis me apartaba de volver a participar 1 semana antes de la prueba.

En 2016 decido no apuntarme y hacer montaña por los últimos precedentes.

En 2017 es la excepción que confirma la regla, una corta preparación me da un crono de 2:39 y genial.

La edición del año pasado me la pierdo por lesión también de la rodilla.

Este año me la puse como objetivo. Es la maratón de casa, no gusta a nadie su recorrido, pero es en Badajoz es mi tierra y a mi "me pone".

Cómo llevo dos años haciendo, me involucro con el club atletismo Santa Marta y formamos un equipo, un muy buen equipo, 22 exactamente, 11 para maratón y 11 para la media, algo que me enorgullece, ya que eramos uno de los clubes más numerosos con el club tan humilde que somos, pero ahí estábamos para apoyar esta prueba que se merece el apoyo de más corredores. Comenzamos con duros entrenamientos desde primero de año junto con la base que traemos de valdigüelo.

Soy de los que piensa que preparando una maratón hay que competir, con más o menos exigencias, pero hay que competir yendo a carreras. Y yo así lo hice, aunque el último mes después de la maratón de Sevilla, ninguna cuadró.

Mi estado de forma era bueno, estaba entrenando como hace años, muy cómodo y sin agobios ni presión . Pero llegó marzo, el temido mes de la maratón y ahí empezaron los isquiotibiales a decir aquí estoy yo.

El pasado 14 de este mes hice mi último entrenamiento, casi 20 km con 5*2km a 3:40 y una pequeña molestia empezó a rondar por el bíceps femoral izquierdo. Casualidad que al día siguiente tenía una revisión de la rodilla y tras una exploración en esa molestia me detectan un desprendimiento de fibras. Por lo que dejo el tratamiento de la rodilla y nos centramos atrás. Han sido 10 días de reposo, tratamiento, pinchazos de "potingues"de recuperadores...y bueno a la maratón de Badajoz que me presentaba sin rastro aparente de la molestia.


Después de parar 10 días , ya no confiaba en mi estado de forma, pero si tenía garantías de que si no me daban la lata los isquiotibiales, podría ayudar al equipo decentemente aunque sin la marca entrenada.

Me sitúo en la salida junto a algunos compañeros de mi equipo e intentar ir con ellos los primeros kilómetros a cuatro e ir viendo como voy. Nada más dar la salida a unos 5 metros no me doy cuenta de que hay un salto de reducir velocidad de los coches, tengo un traspié sin caída, y en el estiramiento de la pierna me rompo atrás,  fin de la maratón.

Esta es la triste historia que me paso en la maratón de este año en Badajoz, poco más de 5 mtrs, poco más de dos suspiros, poco más de 2 braceos, poco más 2 zancadas... Me aparte para un lado y no sabía ni qué pensar, estire pensando que se me podía pasar y comenzar la carrera un poco después pero nada, me había pillado bien... Me coloco sobre una barandilla mirando el río, lloro, me cabreo, me da rabia, pienso, pego patadas al aire, puñetazos al hormigón... 3 meses de trabajo y no me da tiempo de ver hasta dónde puedo llegar. Desde allí observé la marea de corredores que salía en la media maratón ya que salía 15 minutos después. Tanto era mi afán por correr que volví a estirar, volví a intentarlo, me di masajes,  intentaba meter los dedos en la pierna, me quedaba el consuelo de hacer la media... pero nada imposible correr.  Ni me acerco a despedir a mis amigos y compañeros. Me voy al coche con lágrimas de cabreo de rabia. Sé que esto podía pasar, pero jolín!!! no a 5 metros, que me hubiera pasado en el kilómetro 30...y que me hubiera ido dando cuenta poco a poco, pero no de golpe y porrazo sin poder tener margen a poder parar y que no fuera a males mayores. Pero estaba solo mirando el margen derecho del Guadiana, enrabietado por fallarle a mi equipo, enrabietado por perder tanto tiempo entrenando sin tener una posibilidad de poder demostrar a donde podía llegar y sacar brillo a todos esos entrenamientos. Pero bueno esto es parte del juego. Eso sí aquí abajo lo único que me queda es coger fuerza para impulsar me más fuerte.

martes, 19 de febrero de 2019

Maratón de Sevilla 2019.- No hay mal que por bien no venga.

El pasado viernes se llevaba a cabo una noticia que ninguno de los que estamos colaborando organizando y ayudando para la celebración del IV Trail Sierra María Andrés de La Parra queríamos y fue la suspensión con el aplazamiento de dicha carrera por no tener los permisos adecuados para poder estar en la FEXME y poderse celebrar con normalidad una prueba de montaña. Todos nos llevamos un buen palo, un disgusto y una desilusión. Por mi parte me quedó bloqueado, no me esperaba eso en absoluto y hasta última hora tenía la esperanza de que los papeles nos los pudieran tramitar por parte de la Junta de Extremadura y de tráfico, pero no fue así y como digo antes me llevé un gran disgusto que me quedó muy tocado al tener siempre gran ilusión en la organización de esta carrera.

Todo esto ocurrió al mediodía del viernes y fue por la tarde en Mi tienda cuando se acercó mi compañero y amigo Jose Mari Nieto, que me comentaba de que él iba a la Maratón de Sevilla por un compañero y le comentaba la posibilidad de que si me hiciera de un dorsal, pues no me importaría ir a entrenar y a reciclarme un poco del disgusto que me había tomado. Al rato mi amiga y compañera de Valdigrejos Marian, me llama por teléfono para mandarme ánimos por lo ocurrido, ya que sabe cómo soy y como me tomo las cosas, y me dice la palabra mágica "nada es por casualidad". Por la noche tuvimos de nuevo una reunión en La Parra fue allí donde se calmaron un poco los ánimos  de todos, nos intentamos animar unos a otros y intentamos tirar para adelante con la nueva fecha propuesta por la FEXME, para el día 10 de marzo.

Ya el sábado por la mañana con el mismo disgusto pero en un modo más tranquilo empiezo a pensar la posibilidad real de pedirle el dorsal a mi amigo y compañero Emilio de club maratón Badajoz y hacer allí un entreno de calidad con vistas a la maratón de Badajoz que es el objetivo. Ya a media mañana me armo de valor lo negocio en casa y empiezo a preparar la furgoneta con la cama y decido irme a Sevilla. Me preparo en casa un poco de pasta para comer y a eso de las 18:30 o las 19:00 H me voy para la capital hispalense.

La idea era completar 30-32 km a un buen ritmo, aunque ya me empezaba a rondar por la cabeza él porqué no intentar acabarla a un ritmo inferior. Ya con el dorsal en la mano y habiendo saludado a los compis del club maratón Badajoz ,me tomo una pequeña porción de pasta con atún y busco un aparcamiento para dormir en la furgo. Me sitúo en el mismo paseo de las Delicias, Avenida dónde se daba la salida y la meta de la maratón y a unos 300-400 mtrs de ella fue donde pase la noche descansando bastante bien hasta las 6 de la mañana. A esa hora empiezo a sentir movimiento de  personas que ya van a preparar la carrera, voluntarios, Policía, pero ni aún así tenía yo el cosquilleo normal de antes de  cuando se va a correr una maratón entera, aunque me rondaba por la cabeza y cabía la posibilidad.

Tenía un dorsal con una numeración bastante alta y salida en el cajón de más de 4 horas y lo primero que hago es intentar meterme un poco más adelante para no perder mucho tiempo en la salida y correr con un grupo de corredores adecuado al ritmo que yo quería marcar, que era sobre 3:50 aproximadamente. La salida me encuentro con mi amigo Nacho, y me situaba con el en el cajón de 3 horas .

Se da la salida y desde el principio intento controlar muchísimo el ritmo 3:50 -3:55  que era el objetivo, tanto para entrenar como para intentar acabar la maratón siempre que no tuviera ninguna molestia ni nada por el estilo, ya que era muy probable por los pocos cuidados y los muchos entrenamientos de semana que llevé a cabo. En los primeros kilómetros todo me parecía rarísimo no asimilaba que estuviera corriendo una maratón, no asimilaba que la pudiera acabar, no asimilaba que no hubiera tenido la hidratación previa como de costumbre, no asimilaba que no hubiera tenido nervios días anteriores a la carrera, no asimilaba tantas cosas que hay que asimilar para enfrentarte a los 42 km, que me parecía un poco como una aventura nueva. Ante el gran nivel de la prueba éramos muchos los corredores que corríamos a esos ritmos y traía muy de cerca pegado detrás el globo de 2 horas 45 en el que pensaba que me podría meter, pero prefería ir un poco con menos gente, y así a un ritmo un pelín por encima. Empiezo a pasar parciales de 5 km y los ritmos medios van siendo 3:50. Iba súper cómodo, con algunas pequeñas sobrecargas en los soleos y cuádriceps,  normales de los entrenamientos exigentes de la semana con un último entrenamiento fuerte el jueves de algo más de 20 km con series a ritmo de maratón. En la primera parte del recorrido me era muy conocido ya que era el final de la anterior circuito, luego nos metemos por Triana y volvemos a salir al paseo de las Delicias en el kilómetro 12.
El paso por el kilómetro 10 lo hago en poco más de 38 minutos y seguimos como si tal cosa sin saber aún si acabaría la maratón o no, pero cada vez me encuentro más cómodo a ese ritmo y voy bastante sobrado pero nunca me fío de ese exceso de confianza en una maratón. Una vez encarado el paseo de las Delicias de nuevo por donde habíamos pasado en el inicio y llegado a torneo llevamos ya un grupo bastante definido de unos 8 o 10 corredores en el que el ritmo era 3:50 invariable. Hacemos bastantes kilómetros juntos muy cómodos y es a partir del 15 es  cuando decido ayudar al grupo y marcar el ritmo durante algunos kilómetros.  Tirando de ellos aún me encontraba más cómodo y me dejaba ir algunas veces ya que me envalentonaba y los ritmos salían un poco por encima de vez en cuando. Se acerca el paso de la media y en el kilómetro 20 se les une un compañero que les haría de liebre hasta el final de la carrera y se pone conmigo en cabeza. Pasamos la media maratón en 1 Hora 21 minutos 10 segundos ritmo óptimo de 3:50 de media. Me parece increíble lo comodísimo que voy y con los pocos preparativos de la semana que tuve para correr así, aunque pienso que si que llevo 7 semanas de entrenamientos bastante buenos en los que se que estoy asimilando bien y me da confianza. Llegado a ese punto no sé porqué y encontrándome tan cómodo empiezo a apretar los kilómetros y sacar una media de 3:45 o incluso algunos menos en los siguientes parciales. Un poco antes del kilómetro 30 me sitúo a la altura de mi amigo y compañero de Trujillo Paco Fernández Carrasco con el cual ya me había encontrado en algunas partes de la carrera.
Corremos algunos kilómetros juntos pero es cuando llegamos al Avenida de las Palmeras, pasando el campo del Betis cuando no sé si por mi ritmo un poco elevado o por qué,  se me queda un poco atrás y decidido seguir a mi ritmo solo para adelante. Empiezo a pensar la posibilidad de acabarla ya como una firme realidad, ya que sigo yendo estupendamente tanto de piernas como de respiración. Pronto llega una de las zonas más bonitas de la maratón y es el paso por la plaza de España entre el km 33 y 34. Al paso de tanto público y gente conocida, me empiezo a envalentonar de nuevo y vuelvo a aumentar el ritmo, cosa que no debía hacer en esos momentos y hago kilómetros muy cercanos a 3:35. Pasado esta zona y metidos en pleno centro de Sevilla, sobre el km 35, veo que aún aumentando el ritmo, que no se si iba a ser capaz,  y ya con la firme idea de acabar la maratón, no voy a conseguir bajar de 2 horas 40 porque tendría que correr bastante rápido lo que me faltaba, cosa que no veo ni posible ni adecuada, por lo que decido bajar un poco  el ritmo y acabar bien la maratón. A partir del kilómetro 35 me pongo en modo reserva a 4 minutos el kilómetro con la única idea de bajar el objetivo de esta temporada. Ya lo comenté en algunos años anteriores que ya mi objetivo en maratón es bajar de 2 horas y los minutos de mis años, es decir este año bajando de 2:43 me daba "con un canto en los dientes". Sé que eso en unos años será muy muy difícil y casi imposible pero mientras podamos, vamos a estar ahí.
Regulo el ritmo para conseguir ese objetivo y no acabar muy cascado. La maratón ya veía yo que se me iba a ir muy larga en distancia por el GPS, muy cercana a los 43 kilómetros por lo que sigo controlando más que por el ritmo, el tiempo que llevamos para conseguir esa marca. Pasamos por lugares mágicos de Sevilla: Alameda de Hércules, la Campana, la Giralda, los Reales Alcázares... sitios muy concurridos de público que me animan y me envalentono otra vez.  La llegada a meta era muy multitudinaria a diferencia del anterior recorrido y se agradece mucho tanto público en los kilómetros finales. Al final un crono de 2H42MIN40SEG me hace emocionarme sentirme maratoniano de nuevo, volver a pensar qué puedo correr a unos ritmos rápidos, para mí, de fácil manera en una maratón,  me emociono porque hace un año mi rodilla no aguantaba ni para correr detrás de Hugo y las expectativas eran muy malas, me emociono porque recuerdo todo el año y pico que me pase sin poder dar una zancada, me emociono por volver a ver a Filipides  y volverle a vencer una vez más. Pasado los avituayamientos finales y tomando la dirección a la furgoneta con la medalla colgada me emociono de nuevo, la miro me acuerdo de mi amigo Emilio que por circunstancias no pudo estar y esa medalla era suya, me emociono por todo el grupo de Valdigrejos que preparé para esta maratón  y que los iba a esperar para ver cumplir sus objetivos. El paseo hacia la furgoneta fue muy especial nunca lo olvidaré, iba muy contento y satisfecho de haber conseguido una marca que si la hubiera conseguido, en el objetivo de este año que era la maratón de Badajoz, igualmente habría estado contento, pero  esa marca, me la había ha encontrado aquí sin comerlo ni beberlo. Esto no quiere decir que en Badajoz tenga que estar por debajo de esa marca, pero sí sé que me quedan 5 semanas de entrenamientos duros, de más cuidados y más mimos y si Dios quiere voy a luchar por estar por debajo de esa marca y una vez más quedar contento y satisfecho.
Comí y me lavé un poco en la furgoneta y me fui a buscar a este grupo de entrenamiento tan maravilloso que llevo. Primero pasó Manuel luego Enrique y María, Raquel, Chusa y Marian y finalmente Isa, todos completaban los 42 km  y la mayoría de ellos por primera vez cosa que me emocionaba más aún y me hacía sentirme un poco más orgulloso y satisfecho. Tampoco me olvidaba de Alicia, que a pesar de ser baja de última hora estaba allí animando a todos, y se que tarde o temprano conseguirá acabar los 42km. También  recibíamos muchos ánimos todo el grupo de Cristina Emilio y Sandra en la distancia, y que sé que pronto tenemos retos que cumplir con ellos.

Como dice el refrán "no hay mal que por bien no venga" y después del gran disgusto del viernes, mi cabecita con esta ayuda se relajaba un poco se centraba y miraba las cosas de otra manera. Casi sin asimilar  el correr una maratón, el único objetivo ahora es sacar adelante el IV Trail Sierra de  María y Andrés para el 10 de marzo, sin descuidar los entrenamientos que nos faltan y acabar con el objetivo de la maratón de Badajoz.