Un año más...¡Qué experiencia increíble!
Llegué a Barcelona con mi hijo Hugo, mi compi José, Cele, y sus hijos Ezequiel y Alex, listo para disfrutar en la media maratón de la ciudad que me enamora. Un día antes, me instalé en la furgo en el aeropuerto de Sevilla, evitando el madrugón a mi hijo. Al llegar, un pelín tarde a Barcelona por un retraso en el vuelo, nos fuimos directos a comer a un restaurante de moda en Barcelona, donde lo pasamos genial. La comida fue impresionante, y las risas no faltaron. El ambiente era eléctrico, y no podía pedir más.
La tarde fue tranquila, recogiendo dorsales y cenando con mis compañeros de aventuras. Nos fuimos a dormir temprano, listos para el gran día.
Y llegó el domingo, día de la carrera. Llegaba con un problema en la rodilla que me tenía en la cuerda floja, me puse en la salida con mi compi José, listos para dar todo. La cosa no empezó bien, él se paró por un pinchazo en los cuádriceps en el kilómetro dos, pero yo seguí, cauto al principio, a un ritmo de 4:10-4:15. La ciudad me enamoró, y cada zancada fue un disfrute. Me sentía cómodo corriendo por las calles de Barcelona, disfrutando del paisaje y de la energía de la gente. Conforme pasaban los kilómetros, me sentía mejor, y a partir del 17, con la meta a la vista, apreté, a un ritmo de 3:40-3:45. ¡El final fue espectacular! Sagrada FAmilia a la vista, cerca del Arco del Triunfo, la meta me esperaba, y no podía estar más contento.
La PaRUNda que es una fiesta en el Poble Español fue el broche perfecto a una jornada fantástica. Nos reunimos los seis y nos lo pasamos genial, celebrando nuestros logros y disfrutando de la música y la comida y un montón de corredores internacionles.
Y el lunes, para culminar la fiesta, nos fuimos a un asador argentino donde nos pusimos hasta arriba de carne y risas. Fue un día redondo, con amigos, comida y diversión.
La vuelta a casa fue con un sabor agridulce, sabiendo que no estaba en mi mejor forma, pero con un resultado aceptable: 1h27min. ¡Nada mal! Barcelona, siempre te llevaré en el recuerdo. La ciudad, la carrera, recuerdos, la gente... es un cóctel que me deja sin aliento. Y yo, con mi sonrisa de oreja a oreja, sabiendo que volveré. La media maratón de Barcelona, la mejor del mundo 😊.
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