domingo, 25 de octubre de 2026

VOLVIENDO POCO A POCO - DE MADRID A BILBAO

 Después de la Media Maratón de Madrid en Abril, decidí parar. Bajar el ritmo de entrenamientos y cero competiciones. Necesitaba ese parón.


Me he tirado cuatro meses entrenando muy suave, sin ritmos exigentes, simplemente buscando buenas sensaciones. Entrenar por entrenar, disfrutando, y sobre todo intentando recuperar por completo la rotura de ligamentos del tobillo. Poco a poco, sin prisas.


La primera toma de contacto con el dorsal esta temporada fueron dos diezmiles, como otros años. Valdebebas y la Carrera del Cáncer. Mismo guion, mismas sensaciones y tiempos muy parecidos: corriendo sobre 3:40. Sólido, controlado, sin forzar, y en ambas podio en mi categoria. Justo lo que buscaba.


Después vino el Cross de Zafra. Hacía muchos años que no lo corría y tenía ganas de volver. Me encontré muy bien, con un buen resultado corriendo en torno a 3:30min/km y, lo más importante, recuperando esas buenas sensaciones de competir, de apretar y ver que el cuerpo responde. En esto tiene mucho que ver una sustancial perdida de peso.


La siguiente parada fue el Cross de Conil, la Carrera del Colorado. Una carrera totalmente diferente. Muchas curvas, arena, un terreno que no me va nada bien para el tobillo. No me encontré cómodo en ningún momento, y sobre todo miedo, pero aguanté, mantuve el ritmo y conseguí no salirme del plan. De nuevo con otro podio, es lo que tiene tener más de 50.


Y hay algo que quiero destacar de estas tres carreras - Cáncer, Zafra y Conil - y es que en todas me ha acompañado mi hijo Hugo. Está empezando sus primeros pinitos en esto de las carreras, junto con todos los nuevos niños del Club Atlético Santa Marta. Verlos con esa ilusión, empezar a vivir este deporte desde dentro, es sin duda lo mejor de este tramo de temporada. Un orgullo verles ahí, dorsal puesto, disfrutando.


Y llegamos a Bilbao.


La semana previa a la Media Maratón de Bilbao tuve una sobrecarga fuerte en el muslo izquierdo que me impidió entrenar los días previos. Llegaba justo. Era la primera media de la temporada, pero no era el objetivo. Íbamos simplemente a tantear, a conocer la carrera, a ver cómo es para plantearla en futuros años.


Desde el kilómetro 1 el pinchazo en el muslo estuvo ahí. No se fue. Así que tocó gestionar. Mantener el tipo, controlar mucho el ritmo y no dejar que cayera por debajo de 4:00. De pulsaciones iba sorprendentemente cómodo, el motor estaba, pero el muslo no dejaba correr más. Era cuestión de asegurar llegar con garantías. Y así fue.


Pero si tengo que quedarme con algo de Bilbao, es con lo de fuera. Impresionante.


27.000 corredores. Toda la ciudad volcada. Música en cada esquina, gente animando sin parar, un ambiente festivo enorme. Bilbao se convierte en una fiesta para este evento. El recorrido es precioso, duro, pero precioso. Es de esas carreras que sabes que vas a repetir. Volveremos, seguro.


Ahora toca recuperar bien ese muslo y poner la mirada en lo que viene. El próximo evento será el objetivo principal de esta primera parte de la primera temporada: la Behobia de San Sebastián.


Vamos a ver cómo evoluciona todo, recuperar con cabeza y llegar con garantías.


Seguimos.


sábado, 20 de junio de 2026

Cerrando temporada en dos capitales de España

 De la Augusta Emerita romana al Madrid de hoy, 42,195 metros divididos en dos Fines de semanas

1. Mérida - Cuando el calor y la historia pesan igual

Si hay una media que se ha ganado su sitio en el mapa nacional, esa es Mérida. Este año encima era Campeonato de España. Los mejores del país vinieron a buscar la medalla y el título. El circuito se viste de gala y el ambiente se nota desde el primer paso.A mí Mérida y yo tenemos historia. Llevo 10-12 veces corriendo aquí. Guardo con cariño el 2014: 3º de la general en 1:12, solo por detrás de Bruno Paixao y Juan Francisco Cano. Aquello fue otro yo. Esta vez volvía por segundo año seguido al horario de sábado por la tarde. Y sigo sin llevarme bien con él. Con los sábados trabajando y levantándome pronto, a esa hora mi biorritmo ya va en reserva. Sumas calor + circuito rompepiernas y tienes un cóctel que no perdona. Mérida no es llana: sube, baja, y es justo en las bajadas donde la rodilla me recuerda la distensión que venía arrastrando desde Barcelona.Venía de Amsterdam y de los calambres, pero ya entrenando con normalidad, sin volverme loco. Con el nivelazo que había este año, las expectativas se quedaron en el cajón. Objetivo único: disfrutar con José Peguero y saludar a toda la familia runner que siempre aparece por aquí.Salí a 4:00 clavado. Piernas cómodas, rodilla vigilada, cabeza tranquila. El miedo real era la parte técnica del circuito. Cada bajada era una negociación con el cuádriceps. Pero el público de Mérida te empuja. Calles llenas, gritos, gente conocida que se extrañaba de verme tan atrás. “¿Pero tú no eras el de 1:12?” Pues ya no, amigo. Hoy toca otro ritmo.Fui cuadrando hasta clavar el 4:00 de media. 1:24 al cruzar. Crono discreto, sí. Pero salí entero, sonriendo y con la sensación de haberle sacado jugo a la carrera sin que la rodilla se quejara. Mérida cumplió: dureza, ambiente y postales romanas para cerrar la tarde.

2. Madrid - La capital cierra la persiana

Tres semanas después, otra capital. Otra media. Otro Fin de semana con José Peguero de copiloto. Madrid ya es tradición en el calendario: dos días de ciudad, de tapeo, de buen ambiente y de una de las medias más bonitas de España. Llegaba igual, con entrenos discretos, pero con una diferencia clave: llevaba tiempo sin molestias. Rodilla, tobillo e isquios me estaban dejando apretar algún día. Eso te cambia la cabeza. En Mérida iba a sobrevivir; en Madrid me atreví a soñar con bajar de 4:00 sin obsesionarme.El recorrido de Madrid no regala nada. Hay que ser cauto al inicio, soltar piernas, y guardar para cuando la ciudad se pone guapa. Pasas por los sitios emblemáticos, dejas que el público te lleve, y cuando ves Paseo de Recoletos sabes que toca sufrir bonito. Desde ahí hasta Cibeles es donde se decide todo.Así lo hice. Tramo inicial contenido, mitad de carrera encontrándome, y último tirón fuerte buscando Cibeles. Las piernas respondieron. 1:22 al cruzar. Mejor que Mérida, mejor que las sensaciones de semanas atrás. Nada épico, pero suficiente para decir: “temporada cerrada con buenas vibraciones”.

Epílogo

Mérida me recordó de dónde vengo: cuestas, calor, historia y público que no falla. Madrid me dijo a dónde voy: piernas recuperadas, cabeza en su sitio y ganas de volver a construir.Entre las dos capitales me llevo 2:46 de maratón, cero dramas físicos graves y el bonus de dos viajes con José. Ahora toca lo que toca siempre después de cerrar: regenerar. Tobillo, rodilla, isquios, cabeza… todo a mantenimiento. Que los años pasan factura, pero si cuidas la máquina, la máquina te deja seguir jugando.Temporada 25/26 firmada. La 26/27 ya espera, con más fuerza si se puede.